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Gracias a las reformas que hizo el Colegio en el año «X» se pasó a tener dos vestuarios con duchas, uno más sin duchas y un pequeño cuarto donde el material deportivo y los entrenadores pasan muchas horas juntos. El campo pequeño de baloncesto, de unas
dimensiones aproximadas de ......, apenas ha variado desde sus
comienzos. Se cambiaron las antiguas canastas de hierro, en las que
los más veteranos nos hemos subido muchas veces para jugar, por las
actuales, que se fijaron a la pared consiguiendo así, más espacio
para el campo. La lucha bajo la canasta cambió, pues antes resultaba
como mínimo peligrosa debido al poco espacio que quedaba entre la
línea de fondo y el armazón de la canasta. Ya por el año 1979? se
consiguieron los primeros tableros de fibra de vidrio, gracias a la
donación que hizo el Delegado del Gobierno del momento al Colegio.
Con el tiempo la tecnología también llegó a los rudimentarios aros
que fueron sustituidos por los actuales aros basculantes que han
hecho las delicias de todo aquel que se a atrevido a superar los
3,05 metro de altura a los que éste se encuentra. Creo que todos los que leáis esto, una de las
primeras cosas que os vendrá a la cabeza es la misma que a mí: «Por
favor....no os colguéis de la canasta...» podríamos hacer un
concurso para saber quien dice estas palabras, aunque creo que todos
habéis adivinado que se trata de Alberto. ¿A quién le gusta jugar en el campo grande?
Muchos de vosotros habéis jugado allí por problemas de espacio o de
horario, de hecho se habilitó un campo más dado el alto número de
equipos que se tiene. Una sola cancha de baloncesto se hacía pequeña
para tanta gente. Los equipos mayores siempre han necesitado
algo más. Ese algo más es un gimnasio con unos mínimos de aparatos.
Esto es muy difícil conseguirlo sobre todo por el espacio. Las
máquinas se podrían adquirir o fabricar, pero el espacio en el
Colegio es muy limitado. Dice el refrán: «Que de bien nacidos es ser
agradecidos», pues eso queremos ser en estas líneas. Desde que se
constituyó el Club, dos han sido las instalaciones cubiertas en las
que nos han dejado jugar cuando el tiempo lo requería. Por un lado
fueron las naves que tenía el Pamesa Valencia y por otro el Colegio
El Pilar. Gracias al trabajo de la junta actual del Club, especialmente de Toni Soriano y Salva Puchades, y del inevitable creciemiento del Club actualmente tenemos una excelente relación con los organismos públicos de la ciudad de Valencia. Fruto de esta excelente relación, disponemos de pistas para disputar los partidos oficiales del Senior Femenino Nacional en el pabellón de la Petxina y del Senior Masculino Primera Autonómica en el Pabellón de Serreria.
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