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Unas Instalaciones aprovechadas al máximo
 



Sueño dorado
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    Este club está acostumbrado a luchar contra los elementos. Desde hace muchos años las instalaciones no han variado, de hecho siempre ha sido una asignatura pendiente poseer un pabellón por pequeño que fuese para poder resguardarnos de las inclemencias del tiempo.
   Las esperanzas se difuminaron cuando allá por año 1974 el propietario de los terrenos adyacentes del colegio, decidió venderlos por un mejor precio para la construcción de las viviendas que ahora nos rodean.
   El Colegio, y por tanto el Club, contaba en sus inicios con un único vestuario, un campo de Baloncesto y otro multiusos en los que se alternaban bien dos campos de minibasket o bien uno de futbito o balonmano.

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Acondicionamiento.

    Gracias a las reformas que hizo el Colegio en el año «X» se pasó a tener dos vestuarios con duchas, uno más sin duchas y un pequeño cuarto donde el material deportivo y los entrenadores pasan muchas horas juntos.

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El Arena Stadium.

    El campo pequeño de baloncesto, de unas dimensiones aproximadas de ......, apenas ha variado desde sus comienzos. Se cambiaron las antiguas canastas de hierro, en las que los más veteranos nos hemos subido muchas veces para jugar, por las actuales, que se fijaron a la pared consiguiendo así, más espacio para el campo. La lucha bajo la canasta cambió, pues antes resultaba como mínimo peligrosa debido al poco espacio que quedaba entre la línea de fondo y el armazón de la canasta. Ya por el año 1979? se consiguieron los primeros tableros de fibra de vidrio, gracias a la donación que hizo el Delegado del Gobierno del momento al Colegio. Con el tiempo la tecnología también llegó a los rudimentarios aros que fueron sustituidos por los actuales aros basculantes que han hecho las delicias de todo aquel que se a atrevido a superar los 3,05 metro de altura a los que éste se encuentra.
    Para los que nunca hemos pasado la mano por encima de esa altura (incluido el que os escribe) siempre nos ha quedado los campos de mini.

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Los campos de Mini.

    Creo que todos los que leáis esto, una de las primeras cosas que os vendrá a la cabeza es la misma que a mí: «Por favor....no os colguéis de la canasta...» podríamos hacer un concurso para saber quien dice estas palabras, aunque creo que todos habéis adivinado que se trata de Alberto.
   Es normal, allí acudíamos todos los que no «matábamos» en el campo grande. Allí hemos compartido una misma cancha hasta tres o cuatro equipos improvisados y nos hemos mezclado mayores, pequeños, chicas y de vez en cuando algún padre despistado.
   Ante tanto partido y tanto mate, se llegó a tomar la decisión de implantar un sistema que permitiera quitar los aros después de los entrenamientos y de los partidos. Esto económicamente era bueno, pero tenía un problema: si no hay aros ... ¿dónde jugarían los peques? Se vio que era mayor el perjuicio que el beneficio, así que se llegó al acuerdo de mantenerlos pase lo que pase. Eso sí ... no os colguéis del aro.
    También en estos campos se quitaron los viejos armazones de hierro que dieron paso unas canastas más seguras.

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La maldición del Club.

   ¿A quién le gusta jugar en el campo grande? Muchos de vosotros habéis jugado allí por problemas de espacio o de horario, de hecho se habilitó un campo más dado el alto número de equipos que se tiene. Una sola cancha de baloncesto se hacía pequeña para tanta gente.
    En 1984?, la Junta Directiva del momento se vio obligada a afrontar esta circunstancia. Los costes eran altos, por lo que se pidió ayuda a los socios. Gracias al apoyo y los contactos de Diego Revert, miembro en aquellos momento de la Junta Directiva, se pudo hacer realidad el segundo campo.
   Desde los inicios este campo no contó con los favores de nadie, presumiblemente por dos motivos: el primero es que hay que trasladar las canastas cada vez que se entrena o se juega un partido; y el segundo es que el jugador del Claret necesita sentirse arropado. Tanto espacio alrededor da la sensación de que nos asuste. Imagino que esto cambiará el día que se consiga alguna proeza en este campo.

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Otras iniciativas.

   Los equipos mayores siempre han necesitado algo más. Ese algo más es un gimnasio con unos mínimos de aparatos. Esto es muy difícil conseguirlo sobre todo por el espacio. Las máquinas se podrían adquirir o fabricar, pero el espacio en el Colegio es muy limitado.
   Por este motivo, en algunos momentos puntuales de la historia, se llegó a acuerdos puntuales con gimnasios de la zona para que nuestros jugadores obtuvieran un descuento en la cuota de inscripción de éstos.

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Nuestro particular pabellón.

    Dice el refrán: «Que de bien nacidos es ser agradecidos», pues eso queremos ser en estas líneas. Desde que se constituyó el Club, dos han sido las instalaciones cubiertas en las que nos han dejado jugar cuando el tiempo lo requería. Por un lado fueron las naves que tenía el Pamesa Valencia y por otro el Colegio El Pilar.
   Esto que en las categorías inferiores no pasaba de ser un contratiempo, en las categorías de Juveniles y Junior, era un problema, pues te obligaban a tener un segundo campo de juego con el fin de no aplazar partidos.

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Contactos con los organismo

    Gracias al trabajo de la junta actual del Club, especialmente de Toni Soriano y Salva Puchades, y del inevitable creciemiento del Club actualmente tenemos una excelente relación con los organismos públicos de la ciudad de Valencia. Fruto de esta excelente relación, disponemos de pistas para disputar los partidos oficiales del Senior Femenino Nacional en el pabellón de la Petxina y del Senior Masculino Primera Autonómica en el Pabellón de Serreria.

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